Madre mía, qué miedo da el miedo

A veces creo que el mundo es real y me olvido de la Vida que me habita, entonces me
pierdo en el miedo. Madre mía, qué miedo da el miedo. No tengo que contaros nada sobre
él, porque todos lo conocéis de sobras y sabéis que tiene muchas caras y nombres. Algunas
personas al miedo lo llaman guerra, y otras lo llaman enfermedad. La palabra muerte es la
más común para referirse a este fenómeno humano, pero le van a la zaga pobreza, desamor
y soledad.
Lo curioso es que nuestro sistema operativo cuerpo-mente, creó el miedo con la
finalidad de avisarnos de peligros objetivos, al menos eso dicen los científicos. Sin
embargo, desde mi punto de vista, esta función que ha sido relegada y, hoy por hoy, el
miedo no nos alerta de lo realmente peligroso, solo se dedica a asustarnos por asustarnos.
Es decir, el miedo no nos avisa del peligro que corremos alimentándonos de
creencias y malas noticias, además de comida basura, prisa y mal humor. El miedo no nos
ayuda a dejar un trabajo que nos oprime el corazón hasta reventarlo, al contrario, nos
amenaza con la ruina si nos atrevemos a dar ese paso. El miedo no nos echa una mano
cuando nos olvidamos de creer en nosotros y nos apagamos por dentro, no, al revés, él nos
dice que no tenemos nada que valga la pena. El miedo no dispara las alertas de nuestro
cuerpo cuando la alegría, el amor y la compasión nos abandonan, no, él insiste en
mostrarnos la tristeza, el desaliento y la competitividad como únicas soluciones. Sin darnos
cuenta, o sí, hemos convertido al miedo en nuestro mayor peligro.
¡Madre mía, qué miedo da el miedo!
Así que, desde mi punto de vista, ha llegado el momento de plantarle cara al miedo.
Tú, yo, entre todos podemos. Empecemos hoy, dejemos de poner el foco en la oscuridad
que sentimos a nivel individual y colectivo. Ya sabemos que las creencias crean, entonces,
valoremos la vulnerabilidad, valoremos la honestidad, valoremos la inocencia, valoremos lo
que se expresa en nosotros, valoremos a las personas que tenemos cerca, y… apaguemos
las noticias.
Pongamos al miedo en su lugar, y abrámonos a la Vida.

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